Mi historia

MI NOMBRE ES MÓNICA ECHEGARRETA.

A lo largo de mi vida, he sido muchas cosas y parece que sigo siendo todas a la vez. Profesora de escritura, licenciada en Artes Visuales de la Universidad Central de Venezuela; investigadora e historiadora del arte; magíster en Literatura de la Pontificia Universidad Javeriana; instructora y practicante de Hatha y Vinyasa yoga; escritora y acompañante creativa. También viajera, lectora, guardiana de dos gatas, fan del tarot, bordadora de mundos y caminante incansable de montañas.

Me gusta pensar que no soy una sola versión de mí, sino un pequeño cosmos en movimiento, hecho de oficios, pasiones, preguntas y contradicciones.

Este espacio nace de ese entramado. Aquí la escritura aparece como un ritual de conexión: con la palabra, con el cuerpo, con los ciclos que nos transforman.

Sobre Lunaria Ritual

Lunaria Ritual es un espacio dedicado a la escritura entendida como gesto creativo, íntimo y simbólico. Un lugar donde escribir responde a la escucha y al cuidado de la voz interior.

El nombre proviene de la lunaria, una flor espermatófita de pétalos morados, blancos o rosados que, al secarse, revela su interior: semillas plateadas como lunas, como espejos. Su título científico es Lunaria annua. Suele sembrarse en invierno y florecer en primavera y verano; también se le conoce como planta de la luna o moneda del Papa.Originaria de Europa, Norteamérica y algunas regiones de Asia, crece en zonas umbrosas y húmedas, como si necesitara del silencio para transformarse. Es una planta de transición y memoria. Se recoge cuando ha perdido el color, mientras muestra lo que permanece.

Así imagino la escritura en este espacio. Como la lunaria atravesando silencios y transformaciones hasta revelar lo que guarda en su interior. Cada palabra puede ser semilla, espejo, incluso luna.

Por eso este lugar se llama Lunaria Ritual. Porque escribir en compañía ha sido aquí una forma de habitar el tiempo con la mano, la tinta y el alma.

Un nuevo ciclo

De este recorrido brota Lunaria Ritual, un espacio donde el cuaderno es cuerpo, la palabra es ofrenda y la memoria, semilla.

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